Caso de éxito

Cafetería Luna

Cafeteria Valencia

El reto

Atender el desayuno con cola en mostrador y a la vez servir mesas con solo dos camareras. El takeaway se gestionaba a viva voz, sin sistema, lo que provocaba pedidos cruzados y tickets perdidos.

La solución

Activaron el módulo de takeaway de SmartBar y publicaron una carta digital QR para que el cliente pidiese desde la mesa o desde el móvil al pasar. Los pedidos para llevar entraban directamente al KDS marcados con un código y un tiempo de recogida estimado.

Resultados

Métrica Antes Después Mejora
Pedidos takeaway diarios 0 45 +45/día
Tiempo en cola 6 min 2 min -65%
Ventas brutas mensuales 18.400 € 23.700 € +29%

El reto

Cafetería Luna está en un cruce muy transitado del barrio de Ruzafa. El público de la mañana es trabajador de oficina con prisa y el de mediodía gente del barrio que se queda en mesa. El problema era ese cambio de ritmo: durante el desayuno la barra se colapsaba con clientes pidiendo cafés para llevar, mientras las dos camareras intentaban atender también las mesas.

El takeaway se gestionaba con un cuaderno en la barra y muchos pedidos se perdían o salían mal. El cliente esperaba 6 minutos en cola para pedir un café con leche y un croissant. Algunos se daban media vuelta y compraban en la franquicia de enfrente.

La solución

Se activaron tres módulos clave: takeaway, carta digital con QR y KDS. La carta QR pegada en cada mesa y en el escaparate permitió que el cliente abriese su móvil, eligiese, pagase y recogiese al pasar. Los pedidos entraban al KDS con un código corto (LUN-23, LUN-24) que se leía en voz alta cuando estaban listos.

Las camareras dejaron de tomar pedidos en barra para los clientes con prisa: solo cobraban en mesa. El tiempo que ahorraron lo dedicaron a recomendar bollería y zumos, lo que también subió el ticket medio.

Los resultados

En tres semanas la cafetería pasó de no tener gestión de takeaway a hacer 45 pedidos para llevar al día, todos digitalizados, sin errores de ticket. La cola en mostrador bajó de 6 a 2 minutos en hora punta. Las ventas brutas mensuales subieron un 29%, en gran parte por captar al cliente de paso que antes se iba.

El cierre de caja, que antes era un quebradero de cabeza al cuadrar pedidos a viva voz, pasó a ser automático.

Antes solo aspirábamos a aguantar el desayuno sin reventar. Ahora hacemos casi 50 cafés para llevar al día con un código en cada vaso, y mis camareras no tienen que gritar pedidos por encima del molinillo.

Marta Giner Propietaria, Cafetería Luna

Caso basado en cliente piloto. Algunos datos identificativos han sido modificados para preservar la privacidad del local.

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