Arqueo
Recuento físico del efectivo de la caja para comparar el dinero existente con el saldo teórico que registra el TPV en cada turno.
¿Qué es un arqueo?
El arqueo es el recuento físico del efectivo que hay en la caja, billete a billete y moneda a moneda, para comprobar si coincide con el saldo teórico que registra el TPV. Forma parte del proceso de cierre de caja, aunque puede hacerse en cualquier momento (cambio de turno, llegada del responsable, sospecha de descuadre).
El arqueo distingue habitualmente entre el saldo de inicio (la cuenta con la que empieza el turno), las ventas en efectivo del periodo, las retiradas para depositar en banco, los pagos hechos desde caja (compras, propinas, devoluciones) y el saldo final que debería quedar.
Cómo se hace un arqueo correcto
Un arqueo riguroso sigue siempre los mismos pasos:
- Anotar la hora y el responsable que cuenta.
- Sacar todo el efectivo del cajón y separarlo por denominaciones.
- Contar billetes y monedas registrando el total por tipo en el TPV o en una hoja.
- Comparar el total con el saldo teórico que muestra el TPV.
- Documentar el descuadre si lo hay, con su importe y la posible causa (vuelta dada de más, propina cobrada, factura sin registrar).
Hacerlo en presencia de dos personas, cuando el ritmo del local lo permite, refuerza la transparencia y reduce la sensación de desconfianza con el equipo.
Por qué importa
El arqueo es la herramienta que convierte la sospecha en datos. Sin arqueos periódicos, los descuadres se acumulan y al cabo de un mes nadie sabe explicar dónde se ha ido el dinero. Hacer arqueo en cada cambio de turno limita la responsabilidad al periodo de un solo trabajador y hace que cualquier error o irregularidad salga a la luz rápidamente. En negocios con alta rotación de personal, los arqueos diarios son una rutina imprescindible para mantener la salud financiera y, sobre todo, la confianza dentro del equipo.