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Licencia de actividad

Permiso que concede el ayuntamiento para abrir y explotar un local destinado a una actividad comercial, como un bar o un restaurante.

¿Qué es la licencia de actividad?

La licencia de actividad, también conocida como licencia de apertura, es la autorización municipal que habilita a un local para desarrollar una actividad comercial concreta. En el caso de la hostelería, certifica que el espacio cumple con la normativa urbanística, técnica, sanitaria y de seguridad necesaria para servir comida y bebida al público. Sin ella, el negocio no puede operar legalmente.

Existen dos modalidades principales: la licencia de actividad clasificada (para actividades calificadas como molestas, insalubres, nocivas o peligrosas, como cualquier bar con cocina o emisión de música) y la actividad inocua (de menor impacto, como tiendas tradicionales). La hostelería suele caer en la categoría clasificada por el ruido, los humos y la manipulación de alimentos.

Qué incluye y cómo se tramita

La tramitación, que varía según el ayuntamiento, exige un proyecto técnico firmado por arquitecto o ingeniero. El proyecto define:

  • El uso del local y su clasificación dentro del Plan General de Ordenación.
  • El aforo máximo aprobado.
  • Las salidas de emergencia y la protección contra incendios.
  • La ventilación, los humos de cocina y el aislamiento acústico.
  • Las condiciones higiénico-sanitarias (cámaras, vestuarios, aseos).
  • El cumplimiento del RDL 8/2019 y otras normas laborales en lo que afecte al espacio.

Se acompaña de planos, certificados de instalaciones y, en su caso, declaración responsable. Tras presentarla, el ayuntamiento inspecciona el local y, si todo es conforme, expide la licencia. En municipios con régimen de declaración responsable se puede empezar a operar antes, sometido a la inspección posterior.

Por qué importa

Operar sin licencia, o desarrollando una actividad distinta a la autorizada, expone al titular a sanciones que pueden llegar al cierre cautelar del local y a multas elevadas. La licencia también es imprescindible para contratar suministros, dar de alta a los trabajadores en la actividad correcta y obtener seguros adecuados. Cuando se traspasa un negocio, conviene siempre verificar que la licencia se transfiere correctamente al nuevo titular y que la actividad declarada coincide con la realmente desarrollada, evitando sustos en futuras inspecciones.